BOLETÍN INFORMATIVO N° 39

 

ASOCIADOS JOSEFINO TRINITARIOS 

SANTIAGO DE CHILE

 

 ASOCIADOS JOSEFINO TRINITARIOS DE SANTIAGO

BOLETÍN INFORMATIVO # 39

“Dialogando con el padre Eladio”

 

Querido padre Eladio: Tú nos dijiste que buscásemos a Jesús por la vía de la fe; que el camino más próximo de nuestra unión con Dios es la fe pura; y cuanto más pura es nuestra fe, más cerca estamos de nuestro Dios, que es invisible. ¡Qué maravilloso es el don de la fe! Con razón se dice que “la fe mueve montañas”.

Y el Catecismo de la Iglesia Católica nos afirma que la fe es cierta, más cierta que todo conocimiento humano, porque se funda en la Palabra misma de Dios, que no puede mentir. Sin embargo, debemos reconocer que nuestra fe es débil, porque a veces flaqueamos y nos sentimos en la oscuridad.

C. 432 Si la oscuridad que sufren es grande, no importa, porque así buscan a Jesús con más humildad y sencillez. C. 561 Cuanto más fe tengan, más se acercan a Él; cuanto más esperen, más recibirán de Él; cuanto más le amen, más vivirán en Él, por Él y para gloria de Él.

 

Nuestra Iglesia Católica nos hace un resumen de nuestra fe en la oración del Credo. Pensamos que al rezarla, nos confirmará más en la fe. En la fe de un Dios Trinidad.

C. 202 Por supuesto, y para contemplar a la Santísima Trinidad, por el Hijo asciendan al Padre y después pidan a ambos, les envíen el Espíritu Santo.

 

Primero que nada, decimos creer en Dios

C. 202 Debemos persuadirnos que sólo Dios y sólo Dios puede, es y debe ser nuestro único apoyo, base y centro, siendo todo lo demás, palillos secos de romero, que al menor soplo de viento, todos fallan

 

Y especificamos diciendo, creo en Dios Padre

C. 333 La misericordia infinita de nuestro Padre celestial, gratuitamente nos adoptó por hijos suyos.

C. 235 Y Dios siempre nos ama. Dios nos da siempre lo que más nos conviene. Dios, en fin, procura con más celo nuestro bien, que nosotros mismos

 

Y además decimos que es “Padre Todopoderoso”

C. 262 Por eso, déjense en manos de su Padre celestial, y en el seno de su corazón amoroso, dejen todos sus cuidados. Que omnipotente es, e infinitamente sabio y bueno para sacarlos triunfantes de todas sus necesidades.

C. 235 Él cuidará de guiarnos, purificarnos, iluminarnos, abrasarnos y transformarnos en Él mismo, por la fuerza, virtud y eficacia de su divino amor.

 

Dios Padre es creador del cielo y de la tierra, o sea, de todo cuanto existe

C. 255¡Y qué bueno, qué generoso y qué amante es nuestro Dios para con las criaturas! Parece que no desea sino ver en ellas una señal de que empiezan a amarle, para llover sobre las mismas, por decirlo así, beneficios llenos de amor que por todas partes las penetren, las inunden y las rindan.

 

También profesamos que creemos en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor

C. 131  Jesucristo es luz verdadera, sabiduría eterna, “Príncipe Pacífico” – como lo describe el profeta Isaías – que bajó del cielo para iluminar a todas las inteligencias y abrasar, en el dulce fuego de Su amor, a todos los corazones.

 

La fe en la encarnación del Hijo de Dios, es el sigo distintivo de la fe cristiana. En esto podemos conocer el Espíritu de Dios. Por eso, la oración continúa…

“Y que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo”

C. 104 El Espíritu Santo nos llene de todos sus dones y frutos para que Jesús imprima su sagrada imagen. Y así seamos uno con Él y con todos nuestros prójimos.

 

Nació de Santa María, siempre Virgen…

C. 185 Humillóse María, proclamándose esclava del Señor y obedeciendo, pronunció aquel fiat regenerador. En aquel momento, fue exaltada, de hecho, a la sublime e inefable dignidad de Madre de Dios.

 

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato…

C. 169  Considero ver al Señor, triste, y se me presentan las terribles penas que padeció su alma nobilísima, y la amargura de su corazón santísimo y aquel amor a su eterno Padre y a todos los hombres que, en medio de aquel mar inmenso de penas, camina a prisa a ofrecerse con tanta voluntad y amor, que no puedo menos de exclamar ¡Oh almas todas, mirad este Dios de suma grandeza, bondad infinita y misericordia eterna, con qué exceso de amor nos ama!

 

Fue crucificado, muerto y sepultado…

C 496 Nunca estuvo más cerca de ser exaltado Jesucristo, en cuanto hombre, que en la noche de su agonía, a horas de su pasión, crucifixión y desamparo en su cruz. Después de sudar sangre hasta regar la tierra, ser azotado con crueldad e ignominia, clavado en una cruz como un vil esclavo y desolada su alma, muere, en cuanto a hombre

C. 259 Él nos amó hasta morir ignominiosamente crucificado, por redimirnos, salvarnos y glorificarnos.

 

Descendió a los infiernos y al tercer día resucitó  de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso., Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos…

C. 464 Si nuestro amado Jesús murió crucificado, luego, al tercer día resucitó, después subió triunfante a los cielos y está sentado a la diestra del Padre celestial, de donde vendrá juzgar a vivos y muertos para darles su merecido, por toda la eternidad, así también nosotros, si morimos a imagen y semejanza, ora mística, ora realmente, pronto resucitaremos, subiremos triunfantes con Él a los cielos y quedaremos colocados en tronos refulgentes de gloria y honor después de haber sido juzgados los vivos y muertos, para gozar allí de una eternidad feliz, viendo, amando y gozando de nuestro Dios Uno y Trino, océano de amor infinito y piélago de bondad inmensa.

 

Creo en el Espíritu Santo…

C. 189 El Espíritu Santo procede del amor del Padre y del Hijo divino, y siendo la más sublime personificación del amor, con Él nos ilumina, alienta, abrasa, vivifica, conforta, más o menos sensiblemente, según conviene a su gloria y honra y bien de nuestra alma.

 

Creo en la Santa Iglesia Católica…

C. 358 Yo me someto totalmente al juicio infalible de la Iglesia católica, apostólica, romana, en cuyo seno pido a Dios vivir y morir, lleno de fe viva, esperanza firme y caridad perfecta, por los méritos de mi Señor Jesucristo y poderoso patrocinio de mi bendita Madre María.

 

Creo en la comunión de los Santos, el perdón de los pecados y la vida eterna.

C. 456 Tengan siempre confianza sin límites en el corazón paternal y amante de nuestro Padre celestial, que para borrar y destruir todos los pecados de los hombres, envió a su Hijo unigénito, nuestro Señor Jesucristo, quien, de hecho, satisfizo por todos, superabundantemente, dejándonos el trabajo de aceptar sus méritos, aplicándolos por medio de los sacramentos y demás medios que enseña la Iglesia.

C. 527 No teman, ya no se acuerda el Señor de nuestras ingratitudes; sólo quiere nuestros corazones; sólo desea morar en nuestras almas; sólo quiere nuestro amor.

 

Después de haber profesado nuestra fe en Dios, ¿qué nos dices, padre Eladio?

C. 535 Sea nuestro Dios el rey de nuestro corazón. Fijando  nuestra morada y descanso sólo en Dios, Él nos iluminará con su sabiduría, nos calentará con el fuego de su amor y nos vivificará y hará dar frutos de salud, con el aliento y soplo de su vida.

 

Entonces nosotros daremos

   

SUMA GLORIA  A  DIOS  UNO  Y  TRINO  EN  JESUCRISTO

CON  MARÍA  Y  SAN  JOSÉ

PADRE ELADIO, ACÓGEME

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