BOLETÍN INFORMATIVO N° 49
LAICOS JOSEFINOS TRINITARIOS
SANTIAGO DE CHILE
LAICOS JOSEFINOS TRINITARIOS DE SANTIAGO
BOLETÍN INFORMATIVO # 49
“Dialogando con el padre Eladio”
SUMA GLORIA A DIOS UNO Y TRINO EN JESUCRISTO
CON MARÍA Y SAN JOSÉ
PADRE ELADIO, ACÓGEME
Querido padre Eladio: Como te contábamos, ya estamos listos paras salir a misionar. Pero sabemos que para ser verdaderos discípulo misioneros, debemos sentir, ante todo, que Dios es nuestro Padre.
C. 333 Nuestro Padre celestial, gratuitamente nos adoptó por hijos suyos.
Sí, padre Eladio, y por eso debemos llamarlo Papá, así como Jesús le decía Aba, pues no puede existir un verdadero discípulo de Jesús, si no comparte con Él su filiación.
C. 522 Y es así como deben aceptar con paciencia todo lo que Él les mande, al ver que el Padre celestial los trata como trató a su Unigénito durante su vida mortal, y al ver que los quiere hacer viva semejanza de éste para su mayor honra y gloria, y a la vez, para mayor felicidad de la alma así tratada.
Nosotros, sintiéndonos sus hijos, debemos dirigirnos a Él con la entrega ilimitada de un niño pequeño que confía plenamente en el amor incondicional de su padre.
C. 370 Mucho me alegro que estén dejados plenamente en manos de Dios, a quien consideran como un Padre que infinitamente nos ama y procura en todo nuestro bien. Bienaventurados son los que confían en el Señor. Pues bien, confiemos plenamente, dejando en Él todos nuestros cuidados, y sólo cuidando nosotros de servirle, amarle y bendecirle con toda fidelidad.
Estamos conscientes, padre, que como discípulos de Jesús, debemos vivir en un abandono a la providencia de nuestro Padre. Por tanto, no tiene sentido ninguna preocupación, pues el discípulo confía en el amor incondicional del Padre.
C.- 113 Dios en nuestro Padre, nuestro mejor Padre, nuestro amoroso Padre. Si Dios es nuestro Padre, y en sus manos amorosas nos ponemos, y a Él encomendamos nuestros cuidados, y en Él solo tenemos puesta nuestra confianza, y sólo por Él, con Él, y en Él queremos vivir y morir ¿quién podrá tocar uno solo pelo de nuestra cabeza sin su permiso y que no sea para su gloria y honor y para bien de nuestra alma? Como decía san Pablo: “Si Dios está con nosotros ¿quién podrá prevalecer contra nosotros?”
Ahora, padre, como hijos adoptivos de Dios, nos hemos hecho hermanos de Jesús. Y como discípulos de Jesús, debemos tenerlo como Maestro, para poder cumplir bien nuestra misión. Y ha sido Él, Jesús, nuestro hermano y nuestro Maestro, quien nos ha llamado a la misión. Por eso, la relación que debemos tener con Él, es la de sentirnos llamados, pues no puede haber discípulo de Jesús, si antes Él no lo ha llamado, según podemos leer en el Evangelio de Marcos: “Llamó a los que Él quiso”
C. 458 Mantengan la vista siempre fija en el Crucificado. Él es nuestro Maestro, nuestro Capitán. Quien en Él confía, no se verá eternamente confundido.
Y como discípulos, tal como lo hizo María, hermana de Lázaro, debemos sentarnos a los pies del Maestro.
C. 472. Por supuesto, pues así, viviendo como sarmientos vivos de la savia fecunda de la vid viva de Jesucristo, volverá a nosotros sus ojos misericordiosos, y con entrañas de amor nos dirá, como al leproso:”limpios estáis” y con esas palabras, quedar limpios y puros para siempre, viviendo constantemente en Él, con Él, en Él y para Él, y según a Él le plazca.
Sabemos que si el discípulo se sienta a los pies del Maestro, no es para estar pasivo, sino para escucharlo.
C. 494 Nuestra vista interior debe estar siempre en el Amado. Él nos enseña todas las virtudes, pero muy especialmente la humildad, paciencia mansedumbre, obediencia, conformidad y caridad perfecta. Él nos está diciendo continuamente a lo más íntimo del alma: Hija mía, hijo mío, mírame, así se sufre, así se ama.
Otro requisito del discípulo es confiar incondicionalmente en el Maestro. El discípulo no cree en algo, sino en Alguien que es digno de toda confianza.
C. 424 Y es porque la fe es el medio más próximo de nuestra unión con Dios. Y cuanto más pura es nuestra fe, más cerca estamos de nuestro Dios que es invisible.
Y por último, el discípulo sigue al Maestro. Padre Eladio, nosotros somos Laicos Asociados Josefino-Trinitarios, por lo tanto, somos discípulos que queremos seguir al Maestro. Por eso, queremos imbuirnos del espíritu del Evangelio y seguir las huellas del Maestro, aunque cueste el prestigio o la vida. Ayúdanos tú, para no desfallecer.
C. 108 ¡Adelante, hijos míos, adelante! Que nuestro amado Jesús nos ha enseñado el camino y nos alienta con su ejemplo cuando nos dice:”El que quiera venir en pos de Mí, renuncie a su propia voluntad, tome su cruz y sígame”
C 332 Ya ven, ya no les resta sino dejarse llevar por este Pastor divino, oyendo su voz íntima, para obedecerle, y viendo sus ejemplos vivos de altísimas virtudes para imitarle en el grado y capacidad que a Él le plazca darles.
Padre Eladio, escuchando la voz de nuestro Maestro e imitando sus ejemplos, estamos dispuestos a iniciar nuestra Misión para que así, cada uno de nosotros podamos decir
SUMA GLORIA A DIOS UNO Y TRINO EN JESUCRISTO
CON MARÍA Y SAN JOSÉ.
PADRE ELADIO, ACÓGEME.
Boletines N° 1- 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7- 8 - 9 - 10 - 11- 12- 13 - 14 - 15 - 16- 17- 18- 19- 20- 21- 22 - 23 - 24 - 25 - 26 - 27- 28 - 29 - 30-31- 32 - 33 - 34 - 35 - 36 - 37- 38 - 39 - 40 - 41- 42 - 43 - 44 - 45 - 46 - 47 - 48 - 49 - 50