BOLETÍN INFORMATIVO N° 9
Boletines N° 1- 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7- 8 - 9 - 10 - 11- 12- 13 - 14 - 15 - 16- 17- 18- 19- 20- 21- 22 - 23 - 24 - 25 - 26 - 27- 28 - 29 - 30-31- 32 - 33 - 34 - 35 - 36 - 37- 38 - 39 - 40 - 41- 42 - 43 - 44 - 45 - 46 - 47 - 48 - 49 - 50- 51- 52- 53
Mes de Marzo, mes de San José. Nos unimos a las hermanas Josefinas de la Santísima Trinidad, para celebrar al mayor de los Santos.
San José, Patrono de la Iglesia. Es el mayor de los santos. Ejemplo especial para los solteros, por su pureza; para los casados, como padre de la Sagrada Familia; para los religiosos apóstoles, por su entrega a Jesús y María; para los sacerdotes, por su respeto al tratar a Cristo; para los trabajadores, pues fue siempre un trabajador; patrono de la vida interior, y de la buena muerte, ya que murió en los brazos de Jesús y María.
La verdadera devoción a San José consiste en invocarle con fervor e imitar sus virtudes.
EL padre Eladio, en repetidas ocasiones nos habla de ponerse bajo la protección de San José. La figura de San José tuvo un puesto importante en la Congregación que fundó.
“Estamos en el Mes de San José. El Papa quiere que se celebre mucho. Haced cuando podáis” (Carta 555-2).
ORACIÓN PARA TODOS LOS DIAS DEL MES
De S.S. León XIII
A ti, bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de haber implorado el auxilio de tu santísima Esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio. Por aquella caridad que te unió con la Inmaculada Virgen Madre de Dios y por el paternal amor que profesaste al Niño Jesús, te pedimos humildemente mires, con ojos benignos, esta heredad que Jesucristo adquirió con su sangre, y nos socorras con tu virtud y amparo en nuestras necesidades.
Defiende. Oh custodio providentísimo de la divina Familia, el linaje escogido de Jesucristo, aleja de nosotros, Padre amantísimo, toda peste de error y corrupción; senos propicio y ayúdanos desde el cielo, poderosísimo libertador nuestro, en este combate contra el poder de la tinieblas; y así como en otro tiempo salvaste la vida del Niño Jesús del peligro de muerte, así defiende hoy a la Santa Iglesia de Dios de las asechanzas del enemigo y de toda adversidad; protégenos siempre a todos y cada uno de nosotros con su patrocinio, para que, a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio. Podamos vivir santamente, morir en la piedad y obtener la eterna bienaventuranza del cielo. Amén.
Aquí si es posible se lee algo en honor de San José. Pedir las gracias que desean. Para alcanzar lo que pedimos, rezaremos un Padre nuestro, ave María y Gloria al Padre.
ORACIÓN FINAL
¡Oh Dios!, que por una providencia inefable os dignasteis escoger al bienaventurado José para ser el esposo de la Madre de vuestro Santísimo Hijo, os suplicamos fervorosamente nos concedáis la gracia de que, venerándole en la tierra como a nuestro protector, merezcamos tenerle por intercesor en los cielos. Vos que, siendo Dios, vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.
El Padre Eladio nos dice:”...llame padre a San José, pues esto agrada mucho a Jesús y a la Virgen, nuestra Madre. Como haga esto, crecerá en virtudes, pues el santo es muy agradecido y obsequioso” (536-7).
ACTO DE CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ
PARA EL DIA DE SU FIESTA.
¡Oh Santo amabilísimo, digno entre todos los Santos de ser venerado, invocado y obsequiado con particular amor, tanto por la excelencia de vuestras virtudes como por la eminencia de vuestra gloria y el poder de vuestra intercesión! Yo N.N., en presencia de Jesús que os escogió por Padre, y de María, que os aceptó por Esposo, y como a tal os honró y sirvió cariñosamente, os tomo por mi padre, mi protector y abogado para con entrambos. Propongo firmemente no olvidaros nunca, antes bien honraros todos los días de mi vida y procurar que otros os honren y glorifiquen. Os suplico que os dignéis concederme vuestra especial protección y admitirme en el número de vuestros devotos siervos. Asistidme en todas mis acciones, sedme favorable para con Jesús y María, protegedme en la vida y no me desampares en la hora de mi muerte. Amén.
(Con licencia de la Autoridad Eclesiástica)
“Levántate, toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto, EL se levantó, tomó al Niño y a su Madre de noche, y se fue a Egipto” (Mt2,12-14).
“Esta sumisión a Dios, que es disponibilidad de ánimo para dedicarse a las cosas que se refieren a su servicio, no es otra cosa que el ejercicio de la devoción, la cual constituye una de las expresiones de la virtud de la religión” (Juan Pablo II)
REFLEXIÓN:
Me preocupo realmente de hacer un discernimiento sobre cual es la voluntad de Dios, o bien decido y actúo mirando mis conveniencias?
Una vez que comprendo que Dios me pide algo, lo pongo en práctica o “dejo para mañana lo que puedo hacer hoy?”
De lo que Dios me pide, qué es lo que más me cuesta poner en práctica?
¿Qué puedo hacer para mejorar esa dificultad?
SUMA GLORIA A DIOS UNO Y TRINO EN JESUCRISTO CON MARÍA Y SAN JOSÉ.